Home » Ganadería » Una nueva ganadería lechera

Una nueva ganadería lechera

La producción de leche nacional se hace o se hizo con vacas de razas especializadas  como la Holstein, ubicadas en los climas fríos con pastos tetraploides o kikuyo, tréboles y algún suplemento o concentrado durante el ordeño.  La producción lograda con este sistema ha sido de unos 20 Lt vaca/día, inferior a la mitad de la capacidad genética  de la Holstein que puede ser de unos 50 Lt vaca/día o más. ¿Por qué entonces invertir en genética desaprovechada, si bajo las mismas condiciones, otras razas más pequeñas como la Jersey o cruces criollos, producen lo mismo con menor inversión, menos alimento y menos compactación del  suelo?

En la actualidad las lecherías de clima frio no suplen toda la demanda y el creciente faltante se produce en climas cálidos, con razas cebuinas y producciones  menores a los 10 Lt vaca/día, dejando a los terneros sin su comida, para iniciar la producción de una carne de baja calidad, ya que proviene de animales viejos que desaprovecharon su más eficiente período de crecimiento  por falta de alimento.

En épocas de baja producción y frente al creciente faltante, se importa leche en polvo. Por este camino podríamos llegar al final de la producción de leche en el país, aumentando el desempleo y el  desbalance en la economía nacional, a menos que  decidamos corregir apresuradamente, los errores que afectan esta actividad, mediante el desarrollo de una nueva forma de producción, acorde con las actuales circunstancias.

Las tierras planas de clima frio, donde aún se produce leche, están aumentando de valor vertiginosamente y se hacen más escasas cada día debido a la expansión urbanística de las ciudades circunvecinas, indicando la urgente necesidad de desarrollar un nuevo sistema de producción láctea,  en cercanía de los centros de consumo, donde las únicas tierras disponible son de clima medio,  de laderas no aptas para el pastoreo, pero de buena humedad y fertilidad que se usan para agricultura de minifundio y vacas de cruces indefinidos, pesadas, llamadas de doble propósito,  que causan grave erosión y malgastan su escasa energía en subir y bajar cerros, pero que están adaptadas a estos ambientes.

En relación a su posible uso, las tierras de ladera pueden clasificarse en tres categorías:

  1. Tierras intocables que deben conservarse en su estado prístino, pobladas de bosque nativo andino. Comprende paramos, sitios de alta precipitación pluvial, y cinturones de vegetación natural o introducida, de pronunciada pendiente y altura intermedia, donde las nubes densas descargan su agua convirtiéndolas en colectores naturales de agua para el consumo humano.
  2. Tierras sin o con escasa vegetación, sobretodo de bajo porte o rastrera y pronunciada pendiente. Carecen de capacidad productiva, excepto tal vez para cabras montunas; están afectadas por erosión avanzada y requieren urgentemente ser reforestadas.
  3. Tierras de pendiente moderada, con capa vegetal donde viven especies arbustivas y que están siendo o han sido usadas para cultivos de pan coger, de ciclo corto y escasa labranza, por lo general mediante surcos a lo largo de la pendiente, causa principal de su acelerada erosión .

Este tercer tipo de tierras laborables deben rescatarse para un uso más racional, sin labranza, mediante cultivo de arbustos y árboles  en líneas transversales, a manera de cinturones que retengan el agua lluvia y eviten la erosión. Bajo estas franjas de arbustos como el mataratón o la leucaena que son alimento para el ganado y fertilizan con nitrógeno el suelo, pueden sembrarse leguminosas de cobertura que además de proteger el suelo son un suplemento proteico para el ganado.

Entre los cinturones de arbustos, se sembrarán por bandas a lo largo de la pendiente, pastos perennes de corte, propios del clima medio y de variedades de alto porte y gran producción, como los “king grasses”. Estos pastos serán cosechados en el momento de su optimo valor nutritivo, en el orden en que fueron sembradas las bandas, y transportados por racimos colgados de un cable suspendido entre dos ruedas, una en la cima y la otra en la hondonada, donde en establos a lo largo de la hondonada se alimentará  el ganado con el pasto picado y donde se construirán las instalaciones para el ordeño y demás labores.

El descrito sistema de transporte del pasto por gravedad, se irá trasladando a la siguiente banda de pasto en forma sucesiva, mientras el pasto ya cosechado se recupera rápidamente, habiendo sido cortado a una altura que contenga numerosas yemas. La cantidad de pasto picado estará en relación al requerimiento del número y tamaño de los animales, para asegurarles  una óptima tasa de crecimiento, o nivel de producción.

Las excretas de los animales se direccionarán a diario hacia canales, desde  donde por escorrentía llegarán a tanques de fermentación, productores de gas combustible. Los efluentes de estos tanques se diluirán con agua para el riego de los pastizales, usando una bomba que deposite el líquido en la cima, distribuyendo así, a lo largo de cada banda de pasto que acaba de cosecharse, un  agua enriquecida con los elementos que vayan requiriendo las pasturas.

A lo largo de la parte baja de la pendiente, comúnmente corre un riachuelo o se pueden crear reservorios para el agua lluvia o de pozos profundos. Estos almacenamientos de agua deben protegerse de la contaminación, mediante drenajes que desvíen  las aguas servidas a los tanques de fermentación. Esta clase de sistemas de manejo del agua, hará que la sequía  casi no afecte la producción.

Manejados de la manera descrita, estos ambientes, hoy en peligro de degradación, podrán ser más productivos que los actuales sistemas de tierras planas, altas o bajas. De esta manera,  las tierras ocupadas hoy para ganadería de leche,  podrán liberarse para agricultura tecnificada o asentamientos humanos.

Las principales características de este sistema mejorador de la productividad, pueden resumirse así:

El problema de ectoparásitos y hemoparásitos  que afectan estos climas medios, se resuelve cuando los animales no pastorean, pues es en el pasto donde se desarrollan los huevos y larvas de garrapatas  que infectan al ganado.

La semi-estabulación, permite que el ganado no malgaste energía buscando su alimento, en especial cuando debe escalar cerros, lo cual además es un peligro para los animales y para el suelo.

El poder escoger a diario la franja de pasto, permite ofrecer una optimizada nutrición a los animales, tanto en calidad como en cantidad. Adicionalmente, el agua, la sal mineralizada y otros suplementos como glicerol, grasa-Ca y concentrados  o forrajes conservados, no requerirá de mover recipientes o correr cercas.

Se acaba la necesidad de arrear vacas al ordeño dos veces por día. En estos climas pueden escogerse razas y mediante IATF acelerar esquemas de generación de cruces cuyos hijos e hijas sean aprovechables.

Se posibilita atender partos y terneros recién nacidos y hacer cría artificial de los mismos, acelerando su crecimiento para preñar novillas de año y medio y tener machos de dos años para matadero.

Enviado por: Dr. Luis Arturo Gil. PhD. | Email: luisagilp@hotmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *