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Síndrome de fatiga y sobreesfuerzo

Además de claudicaciones, lesiones musculares, tendinosas y un sinfín de problemas causados por el exceso de ejercicio, también tenemos a la fatiga y el sobreesfuerzo; en el caballo estas van de la mano con una serie de enfermedades que tienen especial importancia en aquellos équidos que participan en competiciones de alto rendimiento y pruebas de larga distancia como el endurance o raid, carreras, polo e inclusive los toros coleados. Este síndrome puede afectar a ejemplares con una pobre forma física luego de cortas rutas, excursiones o cabalgatas; con graves consecuencias pudiendo llegar a causar la muerte.

Para nadie es un secreto que un atleta de elite debe tener optimas condiciones físicas o estar “en buena forma”. Solo aquellos caballos que posean condiciones óptimas alcanzaran el éxito en la competición de igual manera aquellos que se encuentra “en mala forma” además de abrazar el fracaso son propensos a lesiones y enfermedades derivadas del esfuerzo.

Ahora bien, un caballo con buenas condiciones físicas es aquel en el que sus sistemas (muscular, cardiovascular, etc.) han sido desarrollados para un óptimo desempeño durante el esfuerzo sin que otros sistemas se vean descompensados. Esta condición física es lograda mediante el correcto entrenamiento previo adaptado a cada disciplina ecuestre.

Desde el punto de vista fisiológico durante el ejercicio se producen una serie de variaciones en el funcionamiento del organismo con el fin de obtener el máximo rendimiento. Estas variaciones consisten en la disminución de actividades que no son necesarias durante el ejercicio como la ralentización del sistema digestivo y riñones disminuyendo así temporalmente su irrigación; por otro lado ocurre el estimulo de aquellos sistemas relacionados directamente con la producción de energía y movimiento, aumentando así su irrigación  (corazón, pulmones y musculatura principalmente). En los ejemplares con buenas condiciones físicas estos cambios funcionan eficazmente, teniendo la capacidad de ser revertidos rápidamente volviendo al estado previo al ejercicio sin complicaciones. Sin embargo, en aquellos animales que no posean un entrenamiento adecuado previo o se rompa el equilibrio entre el rendimiento deportivo y el resto de funciones corporales, traerá como consecuencia efectos negativos para su salud.

La energía necesaria para el movimiento de los músculos es obtenida en un principio de la glucosa en sangre (glicemia), al mismo tiempo el organismo se está preparando para utilizar otras fuentes de energía en el caso de agotarse la glucosa sanguínea, como sucede al ejercerse un esfuerzo físico; estas reservas energéticas se encuentran en las fibras musculares en forma de glucógeno y al disociarse se presentan en forma de glucosa, de igual forma pero en menor medida se absorbe la glucosa de los depósitos de grasa en el tejido adiposo. Otra fuente de energía importante es la glucosa obtenida de los alimentos suministrados en aquellas competencias de varios días que son ricos en azucares como el forraje fresco, zanahorias, remolacha, entre otros.

Pura sangre

Al agotarse la capacidad del organismo para el suministro de energía a los músculos es cuando aparece la fatiga y por consiguiente el fracaso en la competición.

Los caballos poseen una temperatura corporal que va desde los 37.5 a 38.5 ºC; durante el ejercicio se produce calor debido a las contracciones musculares y por lo tanto esto conlleva a una hipertermia (aumento de la temperatura corporal) pudiendo llegar a los 39.5 ºC, en el caballo la termorregulación es llevada a cabo en su mayoría por la sudoración e hiperventilación. Por consiguiente, durante un ejercicio medio un caballo puede llegar a perder hasta 20 litros de sudor por hora y con ejercicio intenso puede llegar a 50 litros, ocurriendo una pérdida excesiva de líquidos conocida como deshidratación, trayendo consecuencias negativas para el organismo pudiendo llegar a producirse una laminitis, fallo renal, cólico, entre otros. Aunado a esto el sudor posee gran cantidad de electrolitos (Na, K, Cl, y Ca principalmente), sustancias esenciales para diferentes funciones en el organismo. La pérdida excesiva de electrolitos da lugar a una gran variedad de síntomas que son compensados con preparados comerciales específicos.

Agua caballos

A parte de la deshidratación existen otras urgencias graves relacionadas con el sobreesfuerzo, como lo es el agotamiento y una enfermedad de origen metabólico llamada rabdomiolisis; estas urgencias suelen tener causas similares pero una manifestación diversa, estos síntomas llegan a ser advertidos por los jinetes cuando el caballo ha sobrepasado su límite como lo son el cansancio, letargia, ausencia de sed o apetito, intranquilidad, marcha rígida, mioclonías, mialgia a la palpación, mucosas congestivas o cianóticas, síntomas de cólico, mioglobinuria entre otros. Estos síntomas se evidencia durante o poco después del ejercicio.

La Rabdomiolisis también conocida como enfermedad del lunes por la mañana, azoturia, mioglobinuria paralítica, síndrome del agarrotamiento y tying up; consiste en la disolución del musculo esquelético por efecto del ejercicio, a pesar de que esta enfermedad es bien reconocida por jinetes y propietarios desde principios del siglo pasado aun no se conoce su etiología directa; esta enfermedad será descrita con amplitud en el próximo artículo.

Al examen físico del paciente se encuentra taquicardia acompañada de arritmias, pulso débil, mucosas congestivas o cianóticas, hipertermia superior a 40 ºC, disminución de la motilidad intestinal, síntomas de cólico, dolor en los miembros. El examen sanguíneo revelará deshidratación, hipoglucemia, daño muscular y renal.

Cuadro 1

Como medidas para la prevención del sobreesfuerzo y la fatiga tenemos el evitar ejercicios prolongados o intensos tras varios días de inactividad; adecuar el tipo, duración e intensidad del ejercicio a la condición física, edad, raza, entre otros. Tener en cuenta las condiciones que aceleran el agotamiento como el estrés (caballos inexpertos, largos viajes en transporte), temperatura ambiental, terreno donde se realiza el ejercicio por el mayor esfuerzo muscular. Compensar la pérdida de líquido por el sudor con administración de electrolitos; ya que estos aumentan la sed y por consiguiente el consumo de agua por el equino. Refrescar al caballo disminuye la pérdida de líquido por el sudor.

Refrescar caballos

Conocer o estar alerta de los síntomas del sobreesfuerzo es la mejor opción, ya que es mejor retirar un ejemplar a tiempo y regresar a casa con un caballo cansado y no con uno lesionado o enfermo e incluso puede no regresar a casa. Es, por lo tanto, responsabilidad de los jinetes asegurar que su remonta este siempre en óptimas condiciones y retirarlos antes de los primeros síntomas de sobreesfuerzo.

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