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Optimización Ganadera en el Trópico

La mayor extensión del territorio nacional laborable, se usa para ganadería de tipo extensivo en el que se dedican entre 5 y 10 Ht. para mantener una res, debido a la escasez de alimento durante la sequía.

Sin embargo durante la estación lluviosa la producción forrajera excede al consumo de la escasa población de ganado, en tal manera que se pierde hasta un 30% del forraje que se produce anualmente. Tal situación es causa de un aprovechamiento muy ineficiente de la tierra, de los forrajes y de la inversión.

Además, tal sistema produce carne de animales muy viejos (entre 4 y 5    años) y por ende de baja calidad. Es una ganadería afectada por la  consanguinidad que causan toros que sirven sus hijas o hermanas y en la cual es imposible implementar la inseminación artificial o la salubridad de los animales ya que se encuentran lejos de la observación humana la mayor parte del tiempo.

En el país se ha generado la tecnología para resolver el anestro e inseminar a tiempo fijo (IATF) este tipo de ganado, superando varias de las anteriores limitantes y posiblemente duplicando la rentabilidad de esta ganadería, pero no se ha demostrado la sostenibilidad ni el beneficio económico de aplicar esta y otras tecnologías derivadas.

Dado que  utilizando la IATF los nacimientos ocurren al mismo tiempo, podrán atenderse los partos y a los neonatos. Se podrá estacionalizar la producción y al mismo tiempo especializar las ganaderías de acuerdo al clima, la disponibilidad de agua y alimento y la cercanía a los centros de consumo.

Como la tierra cercana a las ciudades es muy costosa, se probará usar tierras de ladera no productivas, para establecer forrajes de corte con los cuales sostener  ganaderías semi estabuladas de levante y terminación, utilizando terneros destetos precozmente, provenientes de las ganaderías de cría, en el momento cuando debido al verano les es necesario disminuir la carga animal sobre el terreno. Con esta integración se procurará un crecimiento continuo de los animales, a menor costo y mejorando la calidad de la carne que se produzca.

El anterior sistema  busca además, producir hembras de reemplazo cuya pubertad se alcance a los 2 años de edad para lograr con ellas unos 10 partos (actualmente 4) durante su vida útil.

Justificación.

A escala mundial, el mas difícil y urgente reto que debe enfrentar la humanidad es el de alimentar una población en crecimiento, que se estima llegará a 9 mil millones para el año 2050 (FAO 2012), en un mundo donde los recursos naturales especialmente la tierra cultivable y el agua han llegado a su máximo nivel de utilización y el deterioro del medio ambiente continúa ganando momento sin que se vislumbren soluciones globales ni definitivas.

Para el país, los tratados de libre comercio suscritos, pueden causar la ruina de su actual ganadería, o pueden ser una oportunidad para implementar cambios que la modernicen y conviertan en una industria rentable, de progreso para el país y con excedentes exportables.

Algunas bases técnicas de tal industria han sido desarrolladas en el país y otras importadas y adaptadas a nuestras necesidades y posibilidades.

La ejecución de este proyecto servirá para pasar de la teoría a la practica y la cuantificación y luego, como instrumento didáctico demostrativo, para promover estos cambios a escala nacional.

Problemas y Soluciones.

En el trópico y típicamente en Colombia, la mayor extensión de las tierras laborables, se utiliza mediante prácticas de ganadería extensiva. Bajo tales condiciones los prolongados anestros postparto son la causa más insidiosa de la baja productividad en estas ganaderías. En su orden, puede que el bajo valor genético de los animales sea la segunda causa, mientras que los desbalances nutricionales, por algunos señalados como la mayor limitante, pueden ser la tercera causa en importancia, ya que sus soluciones técnicas son conocidas, lo que no ocurre para las dos primeras causas.

Es sabido también que  el déficit alimenticio en el trópico es solo estacional, causado por las sequías que ocurren cada año.  Sin embargo, para la mayor extensión ganadera  tropical el balance anual de disponibilidad forrajera es positivo y ocasiona pérdidas  de hasta el 30% del producido total, ya que los excedentes  durante el periodo lluvioso son superiores a los faltantes  durante la sequía.  Sería pues un problema de conservar y  cosechar  forrajes, o instalar sistemas de irrigación  y conservación del agua, soluciones que en las actuales circunstancias de baja rentabilidad de la ganadería en Colombia, han sido inaplicables (Gómez et al. 1984).

La otra opción consistiría en programar los nacimientos para el inicio de las lluvias, de manera que el pico  de la  lactancia y el periodo de mas rápido  crecimiento de las crías, ocurra durante el  tiempo de abundancia forrajera,  periodo durante el cual también deben dejarse preñadas a todas la vacas.

Las montas estaciónales  se practican en otros países subtropicales, pero en Colombia no, tal vez por dos razones: la primera, los animales son de un alto mestizaje cebuino, seleccionados por rusticidad, no por fertilidad. Esto imposibilita preñar a todas, o a la mayoría de la vacas con los pocos toros disponibles en un corto periodo. La segunda razón, es el elevado número de vacas que estarán en anestro durante el periodo de montas y que permanecerían vacías hasta  la siguiente temporada.

A estos dos problemas se les ha procurado soluciones mediante la inseminación artificial  sincronizada y sin observación de estros, usando  prostaglandinas F2-alfa. La técnica por nosotros aplicada,  comprendió además, una preselección de las vacas ciclantes  mediante dos determinaciones de progesterona a cada vaca ya que la observación o palpación son técnicas insatisfactorias.(Gil et al. 1983), tal selección evita gastar prostaglandinas y trabajo con vacas en anestro.

Los resultados con prostaglandinas fueron variables, dependiendo de la época del año,  pero generalmente desalentadores, con tasas de preñes entre 30% y 40%. Los máximos resultados (tasas de preñes del 70%), fueron logrado para vacas ciclantes, si éstas se preseleccionan en base a determinaciones de progesterona, lo cual resulta muy costoso (Gil et al. 1983b).

Aun así, el problema subsistente son las vacas en anestro, estas continuamente llegan a ser la mitad de una ganadería tropical, donde las vacas paren cada tercer año. Para resolver el anestro se han ensayado inyecciones sucesivas de progesterona, progestagenos-depot, el implante subcutáneo Syncromate B, o el PRID  (Progesterone Releasing Intravaginal

D evice). En nuestra experiencia los resultados no fueron rentables, debido a los altos costos, la dificultad de aplicar tales tratamientos, y los bajos índices (20 a 25%) de preñez logrados.

Ante estas limitantes, por unos veinte años, nos hemos dado a la labor de desarrollar un dispositivo de implantación intravaginal, el diSERA, que  libera  progesterona natural en forma sostenida, simulando la acción del cuerpo lúteo del que carecen las vacas en anestro. Mediante estudios de farmacodinamia  in Vitro e in vivo de tales dispositivos, se establecieron los parámetros de liberación y los materiales usados como matrices poliméricas compatibles con el epitelio vaginal. (Ruiz 1987).

Numerosos experimentos de campo hechos en todas las latitudes del territorio nacional han demostrado:

  1. Que la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) es enteramente practicable y más económica que las montas, cuando los estros son sincronizados con el diSERA.
  2. Que las tasas de preñez han llegado a un 95 % para vacas anéstricas, en buen estado nutricional, mediante inseminación artificial sincronizada, obviando la detección de estros,  utilizando el primero y  segundo calor post-dispositivo. (Cruz 2005).
  3. Que las tasas de preñez por IATF en vacas ciclantes, bien alimentadas, son de la misma magnitud anterior (95%) utilizando una inyección de Estradiol al momento de implantar el diSERA y una de Prostaglandina F2α al momento de retirarlo. (Cruz 2005).

Si bien sabemos que las anteriores son soluciones probadas para resolver la sub-fertilidad, la erosión genética y las enfermedades de trasmisión sexual, los demás avances que pueden derivarse de aplicar tal tecnología  siguen siendo teóricos, ya que no se ha podido demostrar experimentalmente si la estacionalización de la producción sea sostenible, ni se han realizado experimentos conducentes al desarrollo de razas óptimamente adaptadas a cada región del país, ni se han encontrado las especies forrajeras y las arbustivas con las cuales reemplazar las existentes.   Con estas tecnologías se lograría multiplicar  la productividad  y rentabilidad de las explotaciones ganaderas tropicales.  Ignoramos cual será la consecuencia de tales incrementos  en el largo plazo, o bajo cuáles condiciones sean practicables estas técnicas.

Por consiguiente, el objetivo general del presente  proyecto es experimentar con la técnica en cinco regiones y circunstancias representativas de la ganadería colombiana, procurando sincronizar la producción ganadera con la producción de forraje y manejar estacionalmente los partos y crías de terneros  durante cuatro años sucesivos.

Tal experimento serviría para evaluar qué ocurre a vacas que ancestralmente han  parido cada tercer año, cuando se les forza a parir anualmente, y sobre todo, qué tipo de fertilizaciones y suplementaciones  y durante cuánto tiempo o etapas criticas serán necesarias, para mantener ese nivel de producción y rentabilidad.

Brevemente dicho, el proyecto consiste en introducir todo un conjunto de técnicas de manejo ganadero, que no solo redunden en una producción ganadera rentable sino ecológicamente sostenible.

El Dispositivo.

diSera-Prosegan

La posibilidad de inseminar ganaderías extensivas, de estacionalizar la producción ganadera y de lograr un avance genético, depende de  una técnica  para resolver el anestro de las vacas y sincronizar la presentación de los calores en un grupo dado de vacas anéstricas o ciclantes, para poder inseminar al grupo en un mismo momento.

El desarrollo de tal técnica tuvo lugar en Colombia, por primera vez en el mundo (Archila, 2000) y dependió de la invención de un dispositivo que reemplaza al Cuerpo Lúteo, estructura glandular ovárica de la que carecen las vacas en anestro. Una sucinta reseña de este desarrollo nos ilustrará sobre los antecedentes y bases de este proyecto.

Después de algunos estudios preliminares no conclusivos y ante la magnitud del problema a dilucidar y solucionar, cual era la baja tasa reproductiva del bovino hembra en el país, hacia 1980, bajo la coordinación del Dr. Arturo Gil, se integró un grupo multidiciplinario de investigadores del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el Instituto de Asuntos Nucleares (IAN) y  La Universidad Nacional (Facultades de Veterinaria, Zootecnia, Quimica farmaceútica y  programa de postgrado en Farmacología), con el fin de sistematizar el trabajo y hallarle solución al problema.

La técnica seleccionada para profundizar en el tema fue el entonces novedoso Radio Inmuno Análisis de Progesterona (RIA-P4) que el grupo (Gil, et al. 1980), había desarrollado en el IAN.

Por primera vez en Latino América, la evaluación de los parámetros reproductivos de una ganadería fue hecha, usando ésta técnica. (Gil, 1977).

Al año siguiente de haber corroborado la utilidad de la técnica, se estableció un servicio de manejo de la reproducción en base al estudio del Perfil Progestacional  (PP) de la vaca y fue ofrecido a  ganaderías de diferentes pisos térmicos del país, logrando así allegar valiosa información sobre la situación en el país y como abordar las soluciones (Gil, et al 1980. Gil, et al, 1980b. Gil, 1982).

En una ganadería de leche, de clima frio, se demostró que los PP pueden ser usados para precisar el momento óptimo de inseminar y así llegar a tasas de preñez óptimas, superando fenómenos como las ovulaciones silenciosas, anormalidad de los PP y los calores desfasados. (Gil, et al, 1987).

En 1982, tratando de introducir la Inseminación a ganaderías que no tenían la posibilidad de usarla, debido a la distancia de los centros donde se disponía de semen e inseminadores, se pensó en el uso de prostaglandina, reduciendo la dosis y seleccionando la vía de aplicación mas efectiva y por ende reduciendo el costo. Se esclareció que para la PGF2α sintética la mejor vía fue  el labio vulvar, pero para la prostaglandina natural la inyección en el cérvix permitió reducir la dosis a 1/5 parte de la intramuscular (Gil, et al, 1983).

La tasa de preñez a primera inseminación excedió la tasa anual de preñez por monta, en estas ganaderías.  Sin embargo, el resultado estuvo supeditado a que las vacas fueran seleccionadas por funcionalidad de sus CL mediante análisis de P4 .

Estableciendo los PP en tres ganaderías: 1- de minifundio, 2- extensiva y 3- de doble propósito, se evaluó la posibilidad de practicar la inseminación Artificial a tiempo fijo (IATF) , sincronizando las vacas ciclantes con una dosis mínima de prostaglandina. Los índices de preñez a primera IA fueron superiores al 50%. (Gil, et al,1983b. Gil, et al,1988).

Los anteriores estudios permitieron aclarar que la principal causa de sub-fertilidad de los hatos, en la mayor parte del país, eran los anestros post-parto excesivamente prolongados, períodos durante los cuales no existe Cuerpo Lúteo  (CL) en el animal. Sobre esta conclusión se reorientaron  esfuerzos hacia el desarrollo de un dispositivo que instalado en el animal liberara Pa la dosis y por el tiempo que lo hace el CL.

Después de un extenso estudio in vitro   sobre posibles matrices y cápsulas hechas de diferentes materiales poliméricos, que podrían actuar como cribas moleculares reguladoras de la liberación y dosificación de la Py otros progestágenos, se centró la  atención al estudio del Siliastic, como material biocompatible, de consistencia suave, y con el cual por manipulación de  la superficie de contacto, la concentración de P4 y otros parámetros, pudiera regularse la dosis liberada desde éste portador de la hormona.  (Ruiz, 1987)

Los experimentos  in vitro,  determinando la P4  liberada de los dispositivo en forma de cápsulas y de matrices, por espectrofotometria UV, sirvieron para construir modelos de implantes sub-dérmicos útiles para experimentos con conejos, cuyas concentraciones sanguíneas de la hormona fueron los fisiológicos. El área de contacto con los tejidos fue el parámetro determinante de la concentración sanguínea. Los aditivos usados fueron en- cambio, retardantes.  Las matrices fueron superiores a las cápsulas y se escogieron  para construir otros modelos para animales grandes. (trabajos no publicados).

Los prototipos implantables no fueron prácticos al ser ensayados con terneros, y se procedió a diseñar modelos para instalación intrauterina, los cuales fueron descartados también por la dificultad  y peligro de dilatar el cérvix.  Finalmente un diseño en forma de espiral cónica se retuvo bien al fondo de la vagina. (trabajos no publicados).

En la Universidad de la Salle, Carlier y Rojas, trabajando con ganado de alta selección, evaluaron un dispositivo cónico espiralado con resorte de acero, y portador de norgestomet (dispositivo-P4), un progestágeno sintético. Se dispuso de 8 vacas control portadoras de dispositivos sin hormona, y 20 vacas con dispositivos activos. A todas las vacas se les corroboró en anestro mediante registros, palpación transrectal y por medición en sangre de P4 los días 0 y 6 previos al experimento.

Los dispositivos fueron instalados usando un vaginoscopio y su retención fue monitoriada atándoles una cuerda suturada a la piel exterior.  Se les detectó en estro visualmente y por vaginoscopía a los 3 días después de retirados los dispositivos, a todas las vacas con dispositivo-P4 y a ninguna del grupo control.  A 12 vacas que expulsaron el dispositivo se les volvió a instalar poco tiempo después, pero a tres que lo perdieron, se le excluyó de los cálculos de preñez.

La tasa de preñez mediante la primera IA fue del 40% y repitiendo la inseminación al segundo estro detectado, ya sin dispositivo, fue del 55%, ascendiendo a un total del 95% , corroborada por determinaciones de P4 a los 21 días y por palpación a los 45 días. La baja retención de estos dispositivos condujo a nuevos diseños y el costo del norgestomet , al uso de Progesterona natural. (Carlier y Rojas, 1993).

En 1994, Clara Castillo de la U. Nacional, fac. de M. Veterinaria, trabajó con 39 vacas portadoras de dispositivo y 5 vacas sin dispositivo (control), en el Casanare, en época de sequía. Las vacas estaban en anestro, corroborado mediante dos determinaciones de P4 en sangre, cuyo valor promedio fue de 0,1 ng /ml. Entre el día 2 y  3 de retirado el dispositivo, que se retuvo por 9 días, se observó estro por palpación y dilatación del cérvix a 38 de las 39 vacas experimentales, pero a ninguna del control.

Todas las vacas experimentales fueron inseminadas y 12 repitieron estro, al rededor del día 21 post inseminación y volvieron a inseminarse.

Ninguna vaca resultó preñada a los 45 días, por palpación, ni por niveles de P4 , aunque a los 21 días post IA tuvieron en promedio un nivel de 3 ng P4/ml. de sangre, indicativo de la presencia de un CL. Es posible que unas 30 vacas hayan sido fecundadas, pero reabsorbieran sus embriones, probablemente por efecto del mal estado corporal en que se encontraban.

En 1995, Robert Garavito y Eugenio Guerrero culminaban sus estudios  en la U. de la Salle con una tesis  en la que se compararon dos materiales como matrices de los dispositivos diSERA, uno, “grado médico” con el que se venían construyendo los dispositivos y otro “grado farmaceútico USP” de compatibilidad desconocida con tejidos internos. En ambos tipos de dispositivo la hormona usada fue el Acetato de Medroxi Progesterona.

El experimento se condujo en tres explotaciones ganaderas, una con Holstein y las otras con Cebú.  Las vacas se seleccionaron por estar en anestro,  corroborado por tres palpaciones antes del experimento.  La forma de los dispositivos siguió siendo en espiral cónica con resorte interior de acero.

Las dos matrices de siliastic tuvieron el mismo comportamiento y ninguna causó irritación o cambios sobre el epitelio vaginal.  Este hallazgo ha permitido fabricar el actual dispositivo a un precio inferior al de los demás que hoy existen en el mercado.

80.2% de las vacas fueron detectadas en estro entre las 48 y 72 horas después de retirarles el dispositivo y solo 11% estuvieron en estro entre las 24 y 48 horas. La recomendación a que se llegó es la de usar el plan “am-pm” o “pm-am” comenzando a observar estros después de las 55 horas de haber retirado el dispositivo, o si se quiere practicar la inseminación a tiempo fijo,  observar el mismo plan,  comenzando en la hora cuando un 20% de las vacas a inseminar estén en estro, corroborado por vaginoscopía.

El porcentaje de preñeces a primera inseminación no difirió significativamente entre las tres fincas y fue en promedio de 32.1%. En cambio la tasa de preñez al segundo celo después de removido el dispositivo difirió, habiendo sido para las Holstein del 63% y del 38 y 29% para las Cebú.  Este resultado confirmo observaciones anteriores y hace resaltar la importancia de observar de nuevo a las vacas de primera inseminación, al cumplirse el siguiente ciclo estral, entre el día 18 y 22 post-dispositivo, cuando las que no preñaron  o reabsorbieron embriones, vuelven a ovular, con una mayor posibilidad de preñar.

El análisis económico hecho indicó una utilidad de $ 13 millones, al reducir como ocurrió, los días abiertos en 150, en relación a los días abiertos que recurrentemente se presentan con  estas vacas.

La tasa de preñez lograda para las vacas Holstein fue superior al promedio anual de esta ganadería, a pesar de habersen usado las vacas de mas bajo desempeño reproductivo.  Las tasas de preñez en los Llanos, aunque mas bajas que para las vacas lecheras, fueron excepcionales ya que el experimento se ejecutó durante un período de sequía, cuando las vacas raramente preñan en compañía de toros.

En 1995, bajo el título “Duplicar la rentabilidad de la ganadería tropical…” se publicó en dos entregas sucesivas de la revista El Cebú, un análisis de los factores que afectan negativamente la productividad de la ganadería en el trópico, como son: los desbalances nutricionales, marcados por el exceso o la carencia de lluvias, los prolongados anestros, la degradación genética, y el desperdicio del alimento durante el invierno.

Frente a esta problemática se plantearon soluciones prácticas, económicas, de inmediata aplicabilidad y al alcance de cualquier productor, como se espera que sean las soluciones que consultan las posibilidades económicas, culturales y sociales de los involucrados.  La aplicabilidad de estas soluciones parten del uso de una herramienta, cual es el dispositivo diSERA u otro similar, cuando se entiende que tal herramienta no es solo un medio para resolver el anestro, sino un componente dentro del  sistema de producción que se plantea.

Tal sistema comprende entre otros: la estacionalización de la producción, preñando vacas en épocas estratégicas que se correspondan con partos en el momento mas propicio del año que es el inicio de las lluvias.

La introducción de la Inseminación que sustituya el uso de toros, como medio de controlar enfermedades venéreas esterilizantes, de acabar con la consanguinidad y de establecer programas para ir especializando la producción de cada zona de acuerdo a su vocación y tipo de mercadeo, es base fundamental del proceso.  (Gil,1995. Gil, 1995b).

Julian Forero y Hecney Sedano de la Universidad Cooperativa de Colombia, Facultad de M. Veterinaria y Zootecnia de Bucaramanga, en el 2008 llevaron a cabo un trabajo de tesis de grado, dirigido por  el Dr. Mauricio Mogollon mediante el cual se compararon dos sistemas de sincronización de estros, el CRESTAR  y el SERA (hoy diSERA).

Las vacas estudiadas tenían mas de 120 días post parto y se encontraban ciclando. Condición para la cual el SERA es acompañado de Estradiol, al inicio y de Prostaglandina al final de los 7 días del tratamiento, e inseminación 3 días mas tarde. El CRESTAR, un implante subcutaneo, se acompaña de una inyección de Norgestomet y de Estradiol al inicio, de Prostaglandina  dos días antes de retirar el implante el día 10, cuando se  inyecta gonadotropina coriónica (eCG), para inseminar el día 13.

Los resultados fueron:  Celos detectados con SERA, 92.3%.  Con CRESTAR, 73.07%. Grado de sincronismo en la presentación de celos (promedio horas después del tratamiento +/- dispersión hrs.) con SERA,  38,7 +/- 2,8.  Con CRESTAR, 39,9 +/- 4,02 . Porcentaje de preñez, con SERA, incluyendo todos los animales, 46% , excluyendo 6 que no completaron el tratamiento por perdida del dispositivo, 60%. Con CRESTAR, 53,8%. Reducción calculada de días abiertos, con SERA, 80 días. Con CRETAR, 69 días.

Ahorro en el costo del tratamiento con SERA, $ 30.000 menos por vaca que con CRESTAR,  sin contar con la mayor intensidad en mano de obra ni el personal especializado que implica la técnica CRESTAR.

Entre el 2004 y el 2005, en ganaderías comerciales del departamento del Meta, el Dr. William Cruz y sus colaboradores, realizaron dos experimentos con vacas ciclantes en condiciones de buena nutrición, manejo y salud, con el fin de determinar: 1- Si la permanencia del dispositivo  en el animal por solo 7 días, disminuyera  su efectividad en relación a los 9 días que venían usando.  y, 2- Cuantificar el grado de sincronismo en la presentación de estros que se lograría con  el dispositivo diSERA  en vacas ciclantes de esta región.

El tratamiento se completó con una inyección IM de estradiol al instalar el dispositivo y otra de prostaglandina en el labio vulvar (1/5 dosis IM) al retirarlo.

El primer experimento incluyó a 91 vacas para las que se logró una tasa de preñez a primera y única inseminación, hechas a tiempo fijo (sin observar estros) del 69%, la cual ascendió al 73% al excluir del cálculo a 8 vacas que perdieron el dispositivo.

El segundo experimento incluyo a 104 vacas y arrojó un índice de preñez del 74% y al excluir 9 vacas que perdieron el dispositivo el índice ascendió al 81%.

Las preñeces fueron corroboradas por palpaciones sucesivas los días 35 y 60 después de la inseminación e indicaron que aparentemente la permanencia del dispositivo en el animal por solo 7 días en vez de 9, mejora el resultado.  La perdida del 8.7% de los dispositivos indicó la necesidad de aumentar más el diámetro de los mismos que son circulares y de desarrollar un aplicador mas angosto.

Los resultados dejaron en claro que la técnica de sincronización de estros e inseminación a tiempo fijo, aquí expuesta, es de momento la más exitosa conocida. Publicación en www.optimizarganaderia.com

En el 2010, en “Agricultura de las Américas” se expuso una síntesis de las posibilidades que el país ganadero tiene de superar las peores limitantes de su productividad, para hacerse competitivo en un mercado globalizado, aprovechando las ventajas comparativas del trópico.

Los avances técnicos expuestos en el artículo, pueden aplicarse sin necesidad  de inversión adicional alguna y al contrario con disminución de costos operacionales.

La propuesta entraña la necesidad de estacionalizar la producción y especializar las explotaciones ganaderas, manejando la reproducción mediante el uso de la técnica diSERA.

En el mismo articulo se  analizan las fortalezas y debilidades de la competencia que enfrentaríamos en un mercado globalizado y las ventajas que en tal escenario tendría la ganadería tropical, de lograr superar una a una las limitantes actuales como son: los extensos anestros post parto, para los cuales contamos ya con una solución, el diSERA, que ha costado 30 años perfeccionar.

Lograr extender la inseminación a la totalidad del hato nacional, práctica que con la nueva tecnología  cuesta menos que con toros, produce mejores tasas de preñez anual, resuelve problemas como la consanguinidad y las enfermedades de trasmisión sexual y permite programar los nacimientos para las épocas mas propicia del año, pondría a la ganadería tropical en ventaja comparativa con la de países de estaciones.

En el articulo se expone también la necesidad de especializar las ganaderías, sueño posible de realizar con inseminaciones planificadas y con el objetivo de producir razas de alta adaptación y productividad para cada zona.

Estas ganaderías, trabajando integradamente, harían un óptimo aprovechamiento de los recursos alimenticios y climáticos, al tiempo que generarían productos de mejor calidad que los que hasta ahora se producen. (Gil, 2010).

En la actualidad se adelanta un extenso experimento por parte de CORPOICA, auspiciado por VECOL , para comparar la efectividad del diSERA con otro dispositivo comercial, en su capacidad para resolver anestros y promover la fertilidad (tasas de preñez) en ganaderías extensivas , durante la época seca y la de lluvias.

De momento, se ha trabajado en experimentos durante la sequía, con animales en pobres condiciones corporales. Los dos sistemas han producido buena resolución de anestros  e igualmente bajas tasas de preñez, pero aún así, superiores a las que se logran sin la intervención humana.

Un nuevo avance se ha revelado en relación a modificaciones del dispositivo diSERA y el aplicador con el que se introduce, habiéndose logrado una completa retención del dispositivo.  (Comunicación personal).

Cría de Terneros.

En la ganadería practicada actualmente en el trópico, las crías de todas las edades, desde neonatos hasta juveniles, deambulan mezclados con los adultos de los dos sexos por bastas extensiones en busca de alimento que en el verano no encuentran, y que de todos modos no pueden consumir  hasta llegar a ser rumiantes, sufriendo un inútil desgaste y exponiéndose a las inclemencias del clima, las parasitemias y otros peligros.

Esta circunstancia causa que el peso corporal ganado durante las lluvias cuando abunda el forraje, se pierda en buena medida durante la sequia, generándose una curva de crecimiento discontinuo, con ascensos y descensos, para llegar a su peso máximo a una edad de 4 a 5 años, cuando son  enviados al matadero con un peso de unos 300Kg de los cuales una buena parte  son piel, huesos y  viseras.  La calidad de la poca carne es muy baja debido a la dureza de  músculos viejos y sobre ejercitados.

Los partos tienen lugar a lo largo del año, aunque se concentran de febrero en adelante y hay meses cuando no ocurren o son raros . La mayor parte tienen lugar lejos de la casa de la finca, sin asistencia alguna y a vacas debilitadas que tienen dificultad en parir. En tales casos los terneros nacen débiles, muchos incapaces de pararse a beber el calostro o de seguir a las madres y  son victimas de depredadores como perros, buitres o aves de rapiña, cuando no perecen por infecciones.  Aunque no se conocen cifras claras, es indudable que la mortandad de neonatos es muy alta (Gomez, et.al, 1984).

Las hembras que sobreviven y crecen bajo estas circunstancias llegan a su pubertad no antes de los 4 años  y tendrán una cría cada tercer año en promedio, habiendo parido unos 4 terneros durante su vida útil que se calcula en unos 12 años (Botero, 2011. Bastidas, 2002).

No solo los terneros se ven afectados, la vaca que esté pariendo durante la sequia, cuando está perdiendo peso hará retención de placenta, se infectara y probablemente morirá. Las que no, durante su lactancia continuaran perdiendo peso, padecerán disturbios como fiebre de leche o cetosis y sus crías sobrevivirán desnutridas, mientras su persistente necesidad de lactar causará a la madre un anestro  por mamogenesis, que puede durar fácilmente un año, mucho mas allá de su lactancia.

Una situación tan compleja, puede comenzar a solucionarse mediante la estacionalizacion de la producción en estas ganaderías, haciendo que los partos ocurran, en regiones con lluvias de régimen bimodal,  al iniciar  uno de los periodos lluviosos (principios de marzo o de septiembre, (centro del pais), o al inicio de lluvias en regionenes de régimen unimodal (al norte y al sur del país), de manera que las vacas lactantes tengan abundante comida y sus crías abundante leche y así, un desarrollo acelerado durante esta fase de máximo potencial  de crecimiento.

Como los partos ocurren en un corto lapso, una vez al año, estos podrán ser atendidos por el veterinario, en un ambiente limpio, evitando la muerte de terneros por hipoxia o hipotermia, podrá desinfectar  ombligos y cerciorarse de la expulsión de placentas o estimular su ocurrencia y atender partos distócicos, o  practicar  cesáreas en casos de necesidad.

En el chequeo de rutina a las vacas con un mes de paridas, el veterinario podrá  manipularles el útero a las multíparas con el fin de inducirles la producción de prostaglandina (PGF2α) y acelerarles la limpieza e involución uterina.

Los terneros serán  retenidos en un corral cubierto (la misma sala de partos algo modificada), lavable y con comederos y bebederos adecuados, a donde las vacas por costumbre acudan para amamantar sus crías.

A los tres meses de paridas, las vacas serán de nuevo preñadas mediante IATF, cuando aún estarán en anestro. Para optimizar las tasas de preñez y apresurar la transición a rumiante de los terneros, estos deberán ser destetados precozmente, en este caso a los dos meses de edad (Botero y De Alba, 1990).

Otra medida de gran beneficio en mejorar las tasas de preñez, especialmente  con vacas en regular condición corporal, consistirá en suplementar su ingesta energética con residuos agrícolas ricos en almidón, melaza, glicerol, o grasa sobrepasante, (Thatcher 2006, Garcia 2012). Con semillas oleaginosas (Tyagi 2010) los cuales puede ser vehículo para urea, biuret o fosfato di amónico (DAP) como fuentes de nitrógeno no protéico, adicionado a la sal mineralizada.

Tal suplementación debe usarse, mínimo, desde unos 10 días antes y durante los 10 días que dura  la aplicación del protocolo para la IATF. Idealmente, esta suplementación podría extenderse desde un mes antes y uno después del parto.

Los terneros, que han sido alimentados en las fincas de cría por sus madres al inicio y luego con mezclas ricas en energía y nitrógeno, cuya composición irá variando, aumentando la cantidad de forraje picado, hasta lograr a   los tres meses, ser trasladados a las fincas de Levante y Terminación, (Botero y Preston 1986), con no menos de 100 Kg. y ya convertidos en rumiantes.

Así  se les evitará que pierdan peso y continúen su crecimiento normal en fincas donde el pasto de corte puede irrigarse y adquirir residuos alimenticios de las ciudades, como la basura orgánica de las plazas y supermercados, los desechos de restaurantes  y si se impone la selección de basuras domesticas, estos  desperdicios adecuadamente procesados.

 El traslado de los terneros que tuvo lugar al iniciarse la estación seca, cuando escasea el forraje, servirá para reducir la carga animal sobre los potreros y aminorar el impacto del verano sobre las vacas que comenzaran a ser secadas.

Se espera que el sistema descrito produzca  machos para matadero de no menos de 400Kg (400g ganancia diaria) de 2 a 2.5 años de edad y de carnes de alta calidad. Igualmente hembras para reemplazo, con destino a las ganaderías de cría donde nacieron, con mas de 300Kg de peso, listas para ser preñadas, a los 2 años de edad (Botero 2011).

Rendimientos como los descritos, que solo implican una ganancia de peso diario de  unos 400g pueden duplicarse  para producir animales de optima calidad cárnica y de raza correctamente adaptada.

(Chicco et al. 2013) han reportado ganancias de 700g/animal/día con pasto verde y una suplementación de urea.

Pastos en laderas.

Los principales centros urbanos de consumo en el país se encuentran asentados en terrenos muy costoso, casi planos, rodeados de montañas de variada inclinación pero entre las que abundan  terrenos demasiado empinados para ser sosteniblemente utilizados en labores agrícolas o pastoriles.

Tal circunstancia impone la necesidad de traer los animales para faenar, desde regiones bastante alejadas de los centros de consumo, donde se encuentran los mataderos tecnificados. Si fuera posible realizar el levante y terminación del ganado cerca de los centros de consumo, el ahorro en transporte y el evitar la merma que sufren los animales durante el transporte, contribuirían a disminuir los costos de la carne.

Algunas experiencias de productores en laderas, con pastos de corte cultivados en la pendiente, hacen ver la viabilidad de un sistema  de producción bovina estabulado o semi estabulado, rotando la ubicación de los corrales. (A. Rodas ) Tal sistema permitirá el aprovechamiento de tierras de pendiente,  cultivadas con pastos de corte y leguminosas arbóreas o arbustivas seleccionadas y sembradas en forma de cinturones contra la pendiente, para prevenir  la erosión.

Estos cultivos serían cosechados en forma de manojos amarrados y luego segados con hoz, machete o segadora mecánica para ser colgados a una polea que sobre un cable, descienda  desde la cima a la hondonada, donde se ubicará el ganado en corrales provistos de sombrío, bebederos y saladeros cubiertos y donde podrán ser manejados sanitaria y nutricionalmente de acuerdo a la edad de cada lote homogéneo, de la misma edad y sexo.

De esta manera se logrará cosechar el forraje en su mejor momento de madurez, por franjas,  moviendo la posición de los soportes del cable, de manera rotacional y escalonada,  sin necesidad de cercas, sin desperdicios ni daño por pisoteo al suelo y sin exponer los animales al peligro de rodamiento, ni pérdida de energía invertida en subir y bajar cerros.

Atención de Partos  y Terneros.

La situación  actual en la ganadería extensiva, en lo relacionado con el manejo del neonato y los partos, es la completa ausencia de cuidado. Casi siempre los terneros nacen lejos de las instalaciones de la finca, en cualquier época del año. Cuando el parto tiene lugar durante la sequia a vacas desnutridas, la cría muy baja de peso sucumbe por su incapacidad de  ponerse en pie a mamar el calostro y seguir a su madre y si no sucumbe por inanición, morirá por infecciones contra las cuales el ternero no tiene defensas.

Otra común causa de mortandad del recién nacido y a veces de la vaca, son los partos distócicos, las infecciones uterinas post parto que interrumpen la lactancia y el ataque de perros, buitres, otras aves de rapiña y depredadores varios contra el ternero indefenso.

Si el nacimiento ocurre normalmente, los terneros tienen que caminar al lado de la madre, bajo los rigores del clima, causándose un grave retraso en su desarrollo.

Bajo el esquema de producción aquí descrito, gracias a que los nacimientos tienen lugar en unos pocos días, serán  atendidos en un lugar fresco e higiénico, que denominaremos “sala de partos y sala cuna”, bajo la vigilancia del veterinario especializado listo a intervenir la vaca si se necesita y a los terneros.

Una frecuente complicación es la asfixia neonatal,  consecuencia del intercambio inadecuado de gases entre la circulación materna y fetal durante el parto, ocasionado por la compresión del cordón umbilical en su paso por la pelvis de la vaca. Lo primero que puede hacerse es extraer los fluidos fetales depositados en la nariz y en la boca mediante una presión externa ejercida con los pulgares a lo largo del puente nasal.

A veces es necesario estimular una respiración artificial, para esto, se debe mantener abierta la boca del ternero y extender su lengua para permitir que el aire fluya libremente. El ternero debe mantenerse sentado, con sus patas extendidas para facilitar la expansión del tórax con una ventilación bilateral de ambos pulmones.

Aquellos terneros que luego de sufrir un parto trabajoso, presenten dificultad para respirar y su temperatura rectal esté por debajo de los 36 °C tienen reducidas posibilidades de sobrevivir. De ahí la importancia de equilibrar la temperatura del neonato a 38,5 °C usando un limpia vidrios   para secar rápidamente al ternero, extraer el líquido amniótico y evitar la pérdida de calor corporal manteniéndolo abrigado.

Es de suma importancia que el ternero reciba dos litros de calostro de su madre inmediatamente después de su nacimiento, ya que esa leche aporta las inmunoglobulinas que le dan protección al recién nacido contra enfermedades trasmisibles y ambientales.

Dado que los partos ocurren en un momento cuando no hay terneros en la finca, la “sala cuna” para la cría de terneros está disponible y  podrá usarse para la atención de partos. Este doble uso hace que estas instalaciones reúnan ciertas características como son:

  1. Su ubicación, además de cercana a la casa de la finca, debe estar en un lugar no inundable, como una pequeña elevación del terreno o poseer un adecuado drenaje. Además debe protegerse de vientos fuerte, rodeándola con arbustos frondosos.
  2. El piso debe ser preferiblemente en cemento. En su defecto puede ser de tierra apisonada y bien compactada, sin piedras ni terrones, cubierta con plástico o tela tejida de polipropileno (usada en construcciones), que son lavables. Sobre cualquiera de estas superficies, se depositará paja o aserrín, que proporcionará cama seca y blanda al ternero, al menos por el primer mes. Estos materiales junto con las excretas, al ser cambiados se almacenaran como compost y servirán para fertilizar los potreros.
  3. La vaca recién parida solo debe permanecer con su cría unas 24 horas, o hasta cuando el ternero se ponga en pié y reconozca a su madre. Una vez  el veterinario corrobore la completa expulsión de la placenta, la vaca será enviada al potrero.
  4. La salacuna, donde serán retenidos los terneros debe estar encerrada con malla plástica de huecos amplios, unos 30 x 30 cm. Por donde el ternero pueda pasar su cabeza y el cuello para mamar a la madre, cuando a ella se le da acceso diariamente, por el primer mes. En adelante, los terneros serán alimentados como se indicó, con mezclas balanceadas en las que el forraje picado irá sustituyendo al almidón.  Las mezclas contendrán minerales y vitaminas, dosificados de acuerdo a la edad de los terneros.

La composición de esta mezcla alimenticia irá cambiando, a medida que crece el ternero, contendrá menos leche y mas sólidos, y la leche irá siendo reemplazada por proteína vegetal como leguminosas y algo de torta de soya o semillas de algodón, hasta llegar a un concentrado seco, que contendrá Nitrógeno no protéico en reemplazo de la soya y una proporción importante de pasto picado y leguminosas tiernas.  A los 6 meses de edad, ya convertidos en rumiantes, los terneros serán trasladados a las fincas de Levante y Terminación.

Por último pero no menos importante, el criadero-salacuna debe estar cubierto para evitar la lluvia o sol sobre los terneros, cuando menos durante los 2 primeros meses. Como cubierta podrá usarse tejas “paroid” de carton aglomerado con brea, o plástico de invernadero, sostenido sobre cuerdas templadas entre postes, pero no tejas de Zinc las cuales acumulan calor. La cubierta de plástico no solo es mas barata, sino que puede recogerse  y reutilizarse al año siguiente, para la próxima camada de terneros.

Acciones posteriores.

Cuatro años de experimentación habrán producido una adecuada evaluación del sistema propuesto. Posiblemente los ganaderos continuaran manejando sus ganaderías mediante la tecnología aprendida, posibilitándonos seguir observando la sostenibilidad del sistema y produciendo valiosas dudas y ajustes, en particular relacionadas con las nuevas razas que continuarán en desarrollo, hasta estabilizarlas en su mejor nivel de producción para cada  ecosistema.

Enviado por el Dr. Luis Arturo Gil. Ph.D. www.optimizarganaderia.com

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